DOS SEMANAS DESPUÉS
DOS DÍAS ANTES DE LA BODA
—¡Que vivan los novios! —gritaba un presentador, mientras Eve y Sebas , subían al escenario, ella con un velo de novia en su cabeza y él un corbatín y saco negro de utilería, ambos de la mano, felices, ella nerviosa y él ansioso.
—Gracias por estar aquí, acompañándonos, y nada de bailarines, ya dije. —Se oían las pifias y los gritos; hasta Frederick estaba ahí, celebrado con él; era una despedida mixta, no querían separarse uno del otro.
—Bueno, señ