DOS SEMANAS DESPUÉS
DOS DÍAS ANTES DE LA BODA
—¡Que vivan los novios! —gritaba un presentador, mientras Eve y Sebas , subían al escenario, ella con un velo de novia en su cabeza y él un corbatín y saco negro de utilería, ambos de la mano, felices, ella nerviosa y él ansioso.
—Gracias por estar aquí, acompañándonos, y nada de bailarines, ya dije. —Se oían las pifias y los gritos; hasta Frederick estaba ahí, celebrado con él; era una despedida mixta, no querían separarse uno del otro.
—Bueno, señores, ellos mandan, pero juguemos un juego muy divertido, hay que vendar a los novios.
Los juegos fueron uno tras otro, copas van, copas vienen, hasta que llegó el show principal: payasos, acróbatas con diminutas ropas, con sombreros graciosos y mucho color; todo eran risas y alegría, como si nada presagiara la oscuridad que se avecinaba.
…
—¡Fondo, fondo, fondo! —gritaban algunos invitados hasta que Sebas se bebió el tequila de un solo golpe, Ella estaba feliz de que él estuviera disfrutando u