—¿Quién te viera, Franklincito?
—Alana, detesto que me digas de esa manera. Me estás avergonzando. —Mientras Evelyn reía por verlo, así como si fuera un acosado, mirando hacia todos lados, no podía negar que su querido amigo, se veía diferente hasta guapo en ese traje, aunque mejor le caía el de camiseta negra y delantal del mismo color.
—No rías mucho, Evelyn, que te ves extraña en uniforme.
—Alana, te está atacando, no, yo, mírame, estoy tranquilita en mi lugar, esperando mi helado. ¿Le podr