—¿Un mes?
—Claro, un mes, desde que esta hermosa señorita, acepto ser mi novia—Acariciando su rostro, perdiéndose en su inocente y tierna mirada.
—Qué rápido pasa, parece que fue ayer, que me robaste el corazón.
Él no se atrevía a decir lo mismo, mentir era su mejor herramienta, pero en ese instante, luego de haberla besado como lo hizo, de perderse en su mirada, no quería decir algo que parecía falso, sin darse cuenta de que muy en el fondo era totalmente cierto.
—El tiempo a tu lado pasa como