Entro en mi habitación, cerrando la puerta detrás de mí. Me quito la ropa, dejando que caiga al suelo, y me acerco a la vasija llena de agua que las empleadas han preparado para mí. El agua está caliente y aromática, y me sumerjo en ella, dejando que el calor y la relajación me envuelvan. Mientras me sumerjo en el agua, mis pensamientos se vuelven hacia los acontecimientos recientes. La muerte de mi hermano, la batalla, el sufrimiento de mi madre... todo está vivo en mi cabeza, como una herida