Estoy sentado en la sala, rodeado de una atmósfera tensa y cargada de emociones. Ocaso y Xylara están frente a mí, y puedo sentir la tensión entre ellas.
—Vamos Xylara —dice Ocaso, su voz llena de desafío—. Dilo, repítele a Venco lo que me dijiste.
Xylara me mira, y luego se vuelve hacia Ocaso.
—No sé de lo que estás hablando —dice, su voz suave pero firme.
Ocaso se ríe, una risa amarga y sarcástica.
—¿Cómo no? —dice—. Me dijiste que Venco te pidió que fueras a su habitación. Me dijiste que est