Salgo de la sala, cerrando la puerta detrás de mí, y no puedo evitar sonreír al recordar los besos que compartí con Venco. Fue como si el tiempo se hubiera detenido y solo existiéramos nosotros dos. Me siento un poco mareada, pero de una manera buena, como si estuviera flotando en una nube de felicidad.
Y lo que me hace sentir aún más feliz es la forma en que Venco frenó a Xylara. Me encantó ver cómo la dejó claro que no estaba interesado en ella, que soy yo la que tiene su atención. Me hace se