No sé qué tiempo pasé sola hasta que volví a escuchar el ruido de la puerta, sentándose alguien a mi lado, levantó un poco la bolsa que me pusieron esos hombres en la cabeza, rozando mis labios unos dedos que para mi eran inconfundibles.
— Kevin ¿eres tú? — pregunté, sin obtener respuesta, lo único que me hizo sentir fueron unos labios calientes en mis labios, lamiendolos con su lengua, volviendo a taparme con la bolsa negra la cabeza
— Patron, el medico ya está aquí y me pregunta donde le pone