Después de vomitar, me asee volviendo a mi dormitorio seguida por mi nona, nos marchamos las dos del dormitorio hasta la terraza que había en el exterior de la casa, sentandonos cada uno en un sillón.
— Ni siquiera a preguntado por nuestra hija, solo me ha hecho entender que es el único hombre que amaré y dejaré que me haga suya, que le pertenezco solo a él — le dije
— Demuéstrale lo equivocado que está y que no le temes, llama Aaron dile que venga, iniciar otra vez vuestra relación y acepta e