Me sentí atrapada dentro del despacho de mi padre, pero seguía amando a Kevin y aunque siempre negué a ser su amante, en esos momentos que estaba delante de él desnuda y solamente con un tanga, le deseaba más que nunca. Me cogio las nalgas con sus manos levantandome, rodeé sus caderas con mis piernas sentándose él en el sofá que allí dentro había poniéndome a mí a horcajadas encima de sus piernas, arranco mi tanga poniendo sus dedos en mi clítoris mientras lamia y mordía suavemente cada uno de