No quería entrar en el despacho de Kevin pues temía que le dijera a mi padre lo de mi embarazo ya que mis padres eran muy severos con esas cosa, me senté en el sillón mirando a los ojos a Kevin, pero siempre esquivaba mi mirada.
— Nada Anderson, Alice no ha hecho nada, simplemente quería hablar contigo porque hay un cliente en Roma un poco problemático y necesito llevarme a tu hija, no cuanto tiempo estaremos en esa bella ciudad, por eso quería comentarte lo — dijo Kevin y esta vez si que cruzo