38. EL ANCIANO EN LA OFICINA
ALAYA:
Estaba feliz. La presentación de mi proyecto fue fantástica. Superé el miedo al iniciar, y luego fluyó con una naturalidad que hasta me asombró; parecía que había nacido para dirigir. Mi timidez había desaparecido por completo. Por primera vez en mi vida, me sentí realizada. Reynolds sólo había intervenido en contadas ocasiones, observándome, dejando que, junto a mi equipo, tomara las decisiones.
—Muy bien, señorita Alaya —dijo al finalizar la exposición—. Veo que está más que calificada