35. ERA CIERTO
ALAYA:
Hojeaba las páginas de mi proyecto mientras daba vueltas en mi cabeza a todo lo que me había dicho Reynolds. Quería llamar a mi padre y pedirle que viniera a buscarme, pero, por extraño que pareciera, tenía miedo de alejarme de mi jefe.
—¿Puedo irme a mi oficina a analizar esto? —pregunté, poniéndome de pie. Vi cómo frunció el entrecejo y me apresuré a explicar: —Necesito pensar bien ese tema de la magia y lo sobrenatural.
Reynolds se quedó mirándome fijamente y asintió. No espe