26. EMBARAZADA SIN SABER
ALAYA:
Estaba desconcertada y, al mismo tiempo, avergonzada. Estaba en el baño vomitando, mientras mi jefe me recogía el cabello y mi padre me daba un vaso de agua. La mano caliente de Reynolds que me acariciaba la espalda me hacía sentir mucho mejor. Al fin logré dejar de vomitar y, contrario a las ocasiones anteriores, esta vez me sentía mucho mejor.
—Gracias —murmuré, mientras los sacaba del baño—. Señor, espere un momento afuera con mi padre. Papá, él es mi jefe, Reynolds.
Hice las pre