POV DE AMELIA
Me estiré y desperecé mi cuerpo. Después del almuerzo me acosté un rato a dormir. Abrí los ojos y estaba oscureciendo. Creo que dormí demasiado.
Comencé a recordar el beso que Magnos me robó. Fue un beso delicioso, ese lobo sí que sabe besar. Me quedé con las piernas temblorosas, mi corazón latía descontroladamente y sabía que mi rostro estaba rojo como un tomate. No podía dejar de pensar en ese beso. Él me besó, ¿será que está interesado en mí?
— Creo que sí. Si no, ¿por qué te