POV MAGNOS.
Entré al edificio y fui al elevador; los otros me seguían justo detrás. Salí apresurado del elevador tan pronto como se detuvo en el piso de las cámaras de vigilancia. El piso estaba con un alboroto absurdo. Liberé mi dominancia para calmar a mis lobos. Se quedaron quietos tan pronto como sintieron mi presencia.
— ¿Informe? — pregunté al encargado de aquel sector, que se acercó rápido a mí y se inclinó.
— Alfa, cerca de doscientos lobos están esparcidos por las fronteras intentand