Tras la feroz batalla entre los guardianes y los hechiceros oscuros, todos se reunieron en el centro del castillo, que permanecía en ruinas, sus muros aún vibrando con la resonancia de la magia que había sido liberada.
—Sarah —la llamó Electra.
La aludida asintió y, alzando las manos, reconstruyó el castillo a su forma original. Las piedras rotas se elevaron, las grietas se cerraron y el aire pareció recuperar su calma.
—Gracias. ¿Todos están bien? —preguntó Electra.
Los presentes asintieron, a