KELLEN
Esperé a que Breen abriera los ojos, quizá lo de anoche fue demasiado para ella, pero realmente sé que le gustó y a mí, por su puesto, me fascinó. Se encontraba dándome la espalda, mientras mi brazo se hallaba en su teta. De pronto se estiró y su culo lo arrimo tanto a mi polla que de inmediato esta reaccionó.
—Para, por favor, o tendrás que terminar lo que empezaste —anuncié en voz baja. Breen se quedó quieta sin saber qué hacer.
—¿De qué hablas? Acabo de despertar —habló aún con la voz