KELLEN
Le pedí a Amina que me diera un momento, para poder atender la llamada. Como no sabía de quién se trataba, pude hablar libremente.
—Montgomery —respondió mi saludo de la misma forma—. Sí, mi abogado y yo ya lo revisamos, aunque he de decirte que con esa cantidad que pides, es imposible. ¿Tienes la noche libre? De acuerdo, sí, te veré en mi oficina a las cinco y te explicaré cada detalle. Bien, nos vemos en un rato.
—Al parecer estarás ocupado por la tarde —asentí. Si Amina supiera que el