La atmósfera en el Palacio Obsidiano tras la ejecución del Anciano Joran nunca volvió a la normalidad.
El miedo flotaba en cada rincón de los pasillos, y los sirvientes se movían con la cabeza gacha, evitando el contacto visual con los guardias de la sombra que ahora vigilaban cada puerta.
Sin embargo, para la facción de nobles que odiaba a Aria, el miedo de Alaric era una oportunidad.
Esa mañana, Aria se sentía un poco más fresca. Aunque el "Hambre Divina" aún latía en su vientre, el té de h