El Valle de los Ecos Silenciosos vibraba fuertemente bajo la presión de las auras de dos fuerzas antiguas que chocaban.
Por un lado, Alaric Obsidiana estaba de pie con el cuerpo tembloroso, no por miedo, sino por contener las quemaduras de la magia y la rebelión del Rey Hueco dentro de su alma.
Por otro lado, Malakor Crescent el hombre que se suponía que era el protector de Aria estaba de pie con una sonrisa sagrada que ocultaba las intenciones más viles del mundo.
Aria estaba de pie en medio