El mundo parecía haber perdido su voz. En el centro del Templo Celestia, ahora destruido y derrumbándose, se creó un silencio mortal en cuestión de segundos después de que Aria Crescent convirtiera su cuerpo en un puente entre la furia solar de Alaric y el vacío absoluto de Lucian.
Aria ya no parecía humana; su piel irradiaba destellos de luz dorada y negra que luchaban entre sí, como si su alma estuviera siendo desgarrada en millones de fragmentos de energía.
Aria... la voz sonó ronca, no pro