Un silencio opresivo envolvía el antiguo cráter del Monte Mármol. El polvo de cristal que antes flotaba en el aire ahora caía lentamente como nieve negra, cubriendo la tierra quemada por la explosión del Vacío.
En medio de la destrucción, Alaric estaba de rodillas, jadeando por el aire, mientras Lucian, acurrucado en sus brazos, comenzaba a dormirse por el agotamiento de su energía.
Sin embargo, la mirada de Alaric no se apartaba de la figura de la mujer que estaba de pie a unos metros frente