El Bosque de Blackroot era un lugar donde incluso la luz del sol parecía tener miedo de entrar. Árboles gigantes con raíces entrelazadas como serpientes negras formaban un dosel tan denso que convertían el día en un crepúsculo eterno.
Pero para Alaric, la oscuridad de este bosque era el único abrazo cálido que le quedaba en un mundo que de repente quería verlo muerto.
Alaric se apoyaba en un tronco húmedo, su respiración era pesada y entrecortada. Su legendaria armadura plateada estaba destroz