La lluvia de ceniza comenzó a caer sobre el Valle de los Pecadores, cubriendo las huellas de la batalla recién terminada con una fría manta gris.
Alaric Obsidian permanecía inmóvil, mirando su palma, por la que ahora corrían finas líneas púrpuras un mapa del sufrimiento que lo conectaba con Silas Vane, ahora encerrado en su alma.
Aunque Silas había sido "derrotado" físicamente, Alaric podía sentir cómo el odio del traidor latía con cada uno de sus latidos, como un veneno buscando una grieta p