El polvo de mármol aún flotaba en el aire, brillando bajo la luz de la luna que entraba por el techo destruido de la torre.
Pero el silencio que siguió a la explosión de energía era mucho más angustioso que cualquier sonido de destrucción física.
En el centro de la habitación, Aria abrazaba a Lucian, mientras Alaric permanecía de pie erguido con sus ojos rojos escaneando cada rincón de las sombras.
El efecto del primer llanto de Lucian aún no había terminado; había creado una anomalía gravit