El mundo ya no conocía la noche. El sol dorado traído por el despertar del Monarca Solar en el cuerpo de Alaric Obsidian permanecía estático en el horizonte, emitiendo un calor no natural.
En los límites del ya carbonizado Valle de los Antepasados, Aria Crescent permanecía de pie mirando al cielo con ojos llorosos.
La corona de espinas en su cabeza latía al unísono con su corazón, que ahora pesaba bajo el yugo de la Luna Oscura.
Junto a ella, Silas quien ahora llevaba el título de Rey Margina