El Bosque Prohibido se había convertido en una tumba para la luz.
Bajo la sombra de árboles antiguos cuyas hojas se habían vuelto negras, Silas Vane gateaba con una respiración que sonaba como el roce de lija sobre madera seca.
Desde que había dado la última gota de su sangre de Alfa para salvar a Aria y Lucian, su cuerpo no solo se había debilitado, sino que comenzaba a desintegrarse a nivel molecular.
Su piel se agrietaba, revelando una oscuridad vacía debajo, y sus recuerdos comenzaban a des