El viento en la Llanura de Hielo Eterno susurraba como el lamento de miles de almas congeladas en el tiempo.
En la cima de una colina de hielo escarpada, Aria Crescent permanecía firme de pie, pero su corazón se sentía como si acabara de ser atravesado por la daga más fría.
Las palabras del antiguo guardián que Alaric había ordenado su muerte resonaban en su cabeza, más dolorosas que la Tormenta de la Entropía que azotaba a su alrededor.
Aria miró a la figura dorada frente a ella. Su nombre e