Solo pasaron tres horas desde que el polvo de los cascos de las tropas de Alaric desapareció en el horizonte para que el ambiente del Palacio Obsidiana cambiara por completo.
El calor que solía emanar de las antorchas de las paredes pareció ser absorbido, reemplazado por un silencio opresivo y un fuerte olor a metal un aroma que solo aparece cuando las armas nuevas son sacadas del arsenal secreto.
Aria se quedó de pie en medio de su habitación, mirando la gran puerta doble de madera de teca ne