Mundo ficciónIniciar sesiónKIERAN:
Después de haber asegurado a toda la manada en la ciudad y haber colocado vigilantes en puntos estratégicos para detectar cualquier rastro de los enemigos, sentí un pequeño respiro de alivio. La gran ciudad, ese laberinto de acero y concreto, se había convertido en nuestro refugio a lo largo de los años. Aquí, entre las multitudes humanas, el don de ocultarnos sin aroma nos hacía indetectables para los lobos y otros







