Mundo ficciónIniciar sesiónCLARIS
Para mi incredulidad, corrí con gran ligereza hacia la puerta, donde me detuve sin saber cómo abrirla, pero no hizo falta; se abrió de golpe y dos lobas entraron corriendo. Una de ellas, parecida a mí, me saltó encima moviendo la cola alegremente, mientras la otra se echó tranquilamente, observándonos. Hasta que escuché en mi mente:
—Clara, Claris, dejen de jugar, tengo que explicarles muchas cosas.&n






