Mundo ficciónIniciar sesiónCLARIS:
La alegría me inundó, y corrí a lamer el rostro de Osael, quien reía con la ternura de lo que era: un cachorro. Su risa resonó en el bosque, interrumpida rápidamente por el gruñido profundo de Atka y las miradas serias del resto de los lobos presentes. La tensión regresó como un manto pesado sobre nosotros.
—Perdón, mi Alfa —dije con humildad, aunque la emoción me embargaba&mdas






