Perdóname —susurró Estefany y una lágrima rodó por su sien—. Perdóname por no ser fuerte y por dejarte sola con él.
No fue culpa tuya, mamá, él te drogaba y no podías hacer nada.
Al principio no —dijo Estefany, abriendo los ojos de nuevo, la lucidez en su mirada era dolorosa—. Al principio, cuando t