Poniendo limites

La voz de Theo me tensó. Joder, se supone que este hombre estaba dormido. Me apresuré a terminar de lavar mi cuerpo rápidamente y salí. Él se encontraba sentado en la cama.

—Me estaba dando una ducha, cariño, como tú te habías quedado dormido…

—Estaba rendido, mi amor, pero sentí la cama vacía y me desperté. Vuelve a la cama, debes de estar muy cansada.

Me acosté a su lado y caí rendida casi de inmediato.

La alarma sonó a las cinco de la mañana. Esto se había vuelto una tortura. Juro que moría
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