No hagas nada impulsivo.
Podemos hablar mañana.
—Carmen
Elena leyó el mensaje tres veces.
Luego una cuarta.
Seguía esperando que las palabras cambiaran.
Que se transformaran en una disculpa.
En una confesión.
En algo humano.
Pero no.
Era solo control.
Control envuelto en cortesía.
Guardó el teléfono.
Metió las dos fotografías dentro de una bolsa de maquillaje para que Daniel no las encontrara si entraba al baño.
Después apoyó ambas manos en el lavabo.
Respiró.
Una vez.
Otra.
No funcionó.
Na