Transacción denegada.
Fondos no disponibles.
Elena parpadeó.
Una vez.
Luego otra vez.
Introdujo la contraseña de nuevo.
Revisó el número de cuenta.
Su saldo.
La pantalla del móvil.
Todo parecía correcto.
Pero al mismo tiempo, todo estaba mal.
La cuenta que solían usar para los gastos del hogar no estaba en cero.
Pero estaba casi vacía.
Tan cerca del vacío que daba miedo.
Suficiente para comprar comida para una semana.
Quizás dos.
No más.
Un escalofrío le subió desde la parte baja de la espalda