Elena no recordó cómo salió del Café Roma.
Solo recordó el sobre en su bolso.
Las capturas.
La letra torcida de Daniel.
Y esa frase que no dejaba de arañarle por dentro.
Nos usó a las dos.
Valentina no intentó detenerla.
No pidió perdón otra vez.
No pidió alianza.
Solo dijo, antes de que Elena se levantara:
—Si encuentras más mentiras, no te sorprendas.
Elena no respondió.
Porque ya no sabía cuántas capas más podía tener una verdad podrida.
Al llegar al coche, cerró la puerta y dejó la frente c