—Tú no puedes decirme qué hacer, Derek —dijo ella.
Él entrecerró los ojos. —¿Ah, no?
Estaba empezando a enfadarse, Olivia se daba cuenta, pero no iba a dar su brazo a torcer. Menos mal que Isabella le había advertido sobre la clase de hombre que era; ahora le tocaba a ella protegerse antes de estar metida demasiado a fondo.
—¿Crees que es justo tratarme de esta manera? —preguntó Derek—. Primero me ignoras durante una semana cuando no te he hecho nada. No me enfadé porque estaba intentando ser c