¡Joder, qué guapa estaba! Pero claro, siempre lo estaba. El vestido que llevaba era blanco, elegante, y aunque no dejaba ver escote, era imposible ocultar esas maravillas naturales. Llevaba gafas de montura negra, probablemente para disimular los ojos ligeramente hinchados, pero aun así él los notó. Había estado llorando. Joder.
Olivia lo observaba desde la puerta. Derek mantuvo una expresión neutra mientras buscaba en su rostro algún rastro de dolor o tristeza. No encontró más señales aparte de