Elías los condujo a través de un laberinto de senderos cubiertos de musgo, donde la luz del sol apenas se filtraba a través del dosel de hojas entrelazadas. El Bosque de las Lamentaciones parecía contener la respiración, como si supiera que estaban a punto de llegar a un lugar sagrado. Aeric y Lysander lo siguieron en silencio, sintiendo la energía del bosque palpitar a su alrededor, una mezcla