Capítulo 33. Es cuestión de principios
La gerente, a pesar de las indicaciones de la asistente, hizo caso omiso, entró a la sala de reuniones con una actitud para nada amigable, su rostro daba la impresión que estaba comiendo alguna fruta ácida, quizás un tamarindo o chupando un limón.
Ana Sofía y Benjamín, como no les dijeron que se sentaran, permanecieron de pie, eso causó más irritación en la mujer. Miró Ana Sofía de arriba abajo y aunque la encontró muy hermosa, ese hecho la molestó más, porque la chica irradiaba perfección, de