Capítulo 32. ¡Ella no me gusta!
Benjamín estaba tranquilo en su oficina revisando varios proyectos que desarrollaría CSG, cuando recibió la llamada de su asistente y casi sufre un infarto, las palabras de la mujer se repetían en su cabeza como una especie de mantra «¡La señora Ana Sofía está aquí!».
—¡Mierd4! ¿Y ahora? —se preguntó en voz alta, no podía creer que él, un hombre de uno noventa de estatura, que durante toda su vida se había enfrentado a situaciones extremas, le temiera a una diminuta mujer.
No obstante, era com