Mara volvió en sí lentamente, con la cabeza palpitando dolorosamente. Tardó un momento en recordar lo que había sucedido. Cuando abrió los ojos se encontró en una habitación oscura y con olor a humedad. Estaba atada a una silla con los ojos vendados. Podía oír el sonido de unos pasos que iban y venían delante de ella. De repente, sintió un fuerte dolor en el brazo y gritó, uno de los hombres la había agarrado clavando sus uñas de manera violenta.
—Nada de eso ahora—, gruñó— ¡Cállate! —pronunció