El sobre llegó a la mansión un jueves por la mañana, cuando el sol aún no había terminado de despejar la niebla. Lo trajo un mensajero en moto, con un casco negro y una carpeta de plástico sellada. El mayordomo lo recibió en la entrada y lo colocó sobre la mesa del vestíbulo, como si fuera un objeto que no quisiera tocar.
Bajé las escaleras con el corazón latiendo tan fuerte que temía que pudiera escucharse desde el otro lado de la casa. Rocco ya estaba allí, de pie junto a la mesa, con las man