El día había transcurrido con una calma tensa, como si el aire mismo estuviera esperando algo. Después de la conversación en la cocina, después de que Rocco me dijera que estaría allí cuando estuviera lista para hablar, no había podido dejar de pensar en sus palabras. "Cuando estés lista para hablar, Verónica, yo estaré aquí." La promesa resonaba en mi mente como un eco que no se apagaba.
Pero, ¿estaba lista? ¿Estaba realmente preparada para contarle la verdad sobre la mascarada, sobre el embar