El amanecer en la ciudad llegó teñido de un gris plomizo, como si el cielo mismo supiera que algo importante estaba a punto de ocurrir. Me levanté del sofá con el cuerpo aún pesado por las horas de insomnio, pero la mente más clara que nunca. La pesadilla de la noche anterior aún resonaba en mi memoria, pero había algo distinto en el aire de esa mañana. Algo que no podía nombrar, pero que me impulsaba a seguir adelante.
Rocco ya estaba listo. Vestía un traje gris oscuro impecable, con la camisa