Al igual que siempre, las calles de Venecia respiran vida.
Los turistas pasean por los canales, las parejas se toman de la mano mientras los gondoleros navegan por las aguas tranquilas. En las plazas, los músicos callejeros llenan el aire con melodías vibrantes, y en los cafés al aire libre, las conversaciones se mezclan con el aroma a expresos recién hecho.
Pero no todo es tan pacífico como debiera. Lejos de la multitud, en una de las callejuelas menos transitadas, la atmósfera que se respira e