No es sino hasta que termina de tomar un baño y arreglarse que Inna abre la puerta de su habitación. El aroma del café recién hecho invade el aire mientras ella se desplaza hacia la cocina, su idea era preparar el desayuno para los tres, pero es más que claro por el delicioso olor, que Arman se le adelantó. Sin embargo, al entrar, una escena inesperada la recibe.
Arman está junto a la estufa, con una sartén en una mano y una espátula en la otra, volviendo panqueques con la destreza de quien ama