El nombre de aquellos dos visitantes atraviesa la niebla que abruma su mente. Sus ojos vacíos se llenan primero de incredulidad y luego de una ira que arde en lo más profundo de su ser. ¿Cómo se atreven a ir hasta allí? ¿Con qué derecho aquel par de sanguijuelas se atreven a poner un pie en su casa?
Al no recibir ningún tipo de respuesta por su parte, Tania vuelve a llamar, tocando la puerta con un poco más de insistencia. Es fácil notar su preocupación una vez que vuelve a hablar.
—¿Qué quiere