—Déjame ver si entiendo…—son las palabras de Dmitry mientras observa fijamente a Inna, misma que se encuentra cómodamente sentada al otro lado de la mesa del comedor—. Quieres que me haga cargo de tu hacienda.
—Así es—responde con total calma mientras pica un poco de la carne en su plato—. Yo no sé nada sobre el manejo de un lugar como este, así que terminaría causando un desastre—agrega, con todo el tono casual de quien habla del clima—, prometí que podrías quedarte la hacienda si me ayudas, a